Lacado de puertas y armarios en Zizur

Lacado de puertas y armarios en Zizur

Lacamos puertas, armarios empotrados, rodapiés y carpintería de interior en Zizur Mayor y su entorno. Es lo que más cambia el aspecto de una vivienda sin meterse en obra, y lo habitual es hacerlo a la vez que se pinta. Con el número de puertas ya te podemos dar una aproximación, y si quieres pasamos a verlo. Sin cobrarte nada.

✓ Lo tenemos. Te llamamos y vemos cómo lo prefieres.

En taller o en tu casa: qué te conviene

Hay dos formas de hacerlo y no son intercambiables. En taller: se desmontan las puertas, se llevan, se lijan y se lacan a pistola en cabina, y vuelven con un acabado uniforme y sin marcas de brocha. Es lo mejor en resultado, pero implica días sin puertas en casa y coste de transporte. En casa: se protege todo, se lija in situ y se aplica con rodillo de laca y brocha fina. Se vive con ello, se hace en menos días y el acabado, bien hecho, es muy bueno aunque no llegue al de cabina.

Cuál te conviene depende de cuántas puertas sean, de si vives dentro mientras tanto y de lo exigente que seas con el acabado. En la visita lo hablamos con las puertas delante y te decimos honestamente cuál merece la pena en tu caso. A veces la respuesta es mixta: las puertas a taller y los rodapiés y marcos en casa.

Lacado de puertas y armarios en Zizur
  • Visita sin coste para ver el estado real de la carpintería, no solo contarla
  • Te decimos si te conviene taller o trabajo en casa, con lo que implica cada opción
  • Desmontaje y numerado de hojas y herrajes, y remontaje al terminar
  • Lijado hasta dejar el poro abierto e imprimación específica, no laca directa
  • Acabado uniforme sin marcas, en blanco o en el color que elijas
  • Herrajes protegidos o sustituidos si lo prefieres, y bisagras ajustadas al remontar

Lo que más se laca en una vivienda

Los lacados que más nos piden junto con la pintura de la casa:

  • Las clásicas puertas de sapeli o de roble oscuro, que se pasan a blanco
  • Armarios empotrados con las hojas amarilleadas o con el barniz cuarteado
  • Rodapiés y marcos, que se lacan a juego con las puertas y unifican el pasillo
  • La puerta de entrada por la cara de dentro, que es la que más golpes recibe
  • Barandillas y pasamanos de madera interior en dúplex y en casas de dos plantas
  • Muebles fijos de cocina o de baño, cuando se quiere cambiar sin tirar nada

Cómo se laca una puerta para que aguante

La primera decisión no es el color: es si las hojas se van al taller o se quedan en casa.

1

Contamos y miramos

No es lo mismo diez puertas lisas que seis con molduras y cuarterones. Miramos el estado del barniz, si hay hinchazones por humedad, cómo están los cantos y qué herrajes lleva. Y decidimos contigo taller o casa.

2

Desmontaje y numerado

Si van a taller, se desmontan hojas y herrajes, se numeran una a una y se anotan sus marcos. Volver a montar una puerta en un hueco que no es el suyo es la forma más rápida de que roce, así que esto no se improvisa.

3

Lijado e imprimación

Se lija hasta abrir el poro y quitar el brillo del barniz viejo, no solo a matizar. Después va una imprimación de agarre adecuada al soporte. Lacar directamente sobre barniz es lo que hace que a los meses se salte con la uña.

4

Manos de laca

A pistola en cabina si van a taller, o con rodillo de laca y brocha fina si se hacen en casa, con lijado suave entre manos. El número de manos depende del color de partida: pasar un sapeli oscuro a blanco pide más que refrescar un blanco ya existente.

5

Remontaje y ajuste

Se vuelve a montar cada hoja en su hueco, se ajustan bisagras y se comprueba que cierran bien, que es donde se nota un trabajo hecho con prisa. Te dejamos el sobrante etiquetado para los golpes que vengan después.

Por qué dos lacados no cuestan lo mismo

  • Cuántas hojas y cómo son. Una puerta lisa se resuelve rápido. Una con molduras, cuarterones o cristales lleva bastante más trabajo, porque hay que lijar y aplicar en cada recoveco y proteger los vidrios. Se cuentan y se miran una a una en la visita, no se estiman por número de habitaciones.
  • De qué color se parte. Es lo que menos se espera la gente. Ir a blanco desde un sapeli o un roble oscuro pide más manos y a veces un fondo bloqueante, porque la madera oscura tiende a atravesar. Refrescar un lacado blanco que ya existe es mucho menos trabajo.
  • Taller o en casa. El taller da el mejor acabado pero suma transporte, desmontaje y días sin puertas. En casa se ahorra ese coste y esos días, y a cambio hay más protección que montar y el acabado depende más de la mano. Ninguna de las dos es la buena siempre.
  • El estado de la carpintería. Una puerta sana se laca. Una con el canto hinchado por humedad, con el chapado levantado o con golpes profundos necesita reparación antes, y en algún caso no compensa: te lo diremos si vemos que lacar esa hoja es tirar el dinero.
  • Si entran marcos y rodapiés. Lacar solo las hojas y dejar los marcos con el barniz antiguo se ve mucho y decepciona. Lo habitual es hacer hoja, marco, jamba y rodapié, y eso multiplica los metros lineales. Conviene decidirlo desde el principio y no a mitad.

Lacados en Zizur y en los pueblos de alrededor

Las puertas de sapeli que se pasan a blanco son de los encargos más repetidos en toda la zona.

Trabajamos en Zizur Mayor y en los pueblos de alrededor: Cizur Menor, Gazólaz, Astráin, Muru-Astráin, Paternáin, Undiano, Zariquiegui, Larraya y el resto de la Cendea de Cizur. También en Pamplona, Barañáin, Berriozar, Burlada, Villava, Ansoáin y en el resto de la comarca. No es una lista cerrada: si vives en otro sitio, escríbenos y te decimos si llegamos.

Preguntas sobre lacado en Zizur Mayor

Si van a taller, cuenta con unos días entre que se desmontan y vuelven, según el color de partida y cuántas manos hagan falta. Se puede escalonar y llevar la mitad primero si prefieres no quedarte con toda la casa abierta a la vez, y en habitaciones donde necesites intimidad se puede dejar una cortina provisional. Si el trabajo se hace en casa no te quedas sin puertas ningún día.

Sí, y es el caso más común, pero no vale lacar encima sin más. Hay que lijar para abrir el poro y quitar el brillo, y aplicar una imprimación de agarre. Sin ese paso la laca se ve bien el primer mes y luego salta en cantos y bordes, que es justo donde más se toca una puerta.

En un acabado hecho en cabina la superficie es más uniforme, sin ningún relieve de aplicación. Un trabajo hecho en casa por alguien que sabe queda muy bien, y a un metro de distancia la mayoría de la gente no distingue. Donde sí se nota es en puertas de color oscuro o con mucho brillo, que perdonan menos. Te lo decimos en la visita según lo que tengas.

Se puede hacer suelto, sin tocar el resto de la casa. Los armarios empotrados son de los trabajos que más agradecen el lacado, porque suelen ser superficies grandes y muy visibles. Eso sí, ten en cuenta que si el resto de la carpintería se queda en el tono antiguo, el contraste se va a ver.

Es lo más habitual y lo que más sentido tiene, porque la protección y el montaje se aprovechan y sale mejor de precio que en dos intervenciones. Además el orden importa: hay que decidir juntos el tono de la pared y el de la carpintería, porque un blanco de pared y un blanco de laca no son el mismo blanco.

¿Cuántas puertas tienes?

Dinos cuántas son y de qué color están ahora, y te decimos si te conviene taller o hacerlo en casa.

✓ Lo tenemos. Te llamamos y vemos cómo lo prefieres.